21 septiembre 2006

Canción de Alicia en el país

Jorge López. Ese nombre, pronunciado durante todo el juicio contra el represor Miguel Etchecolatz, adquirió relieve espeluznante el miércoles por la noche cuando circuló la noticia de que podía tratarse del cuerpo hallado incinerado en el camino a Punta Lara.
Carga simbólica, demasiado densa como para ser procesada en su real dimensión, la peor de las noches proyecta su sombra y la hace sentir actual tres décadas después.
Piel de gallina. Terror. Sensaciones que mi cuerpo conocía sin que yo lo supiera. Dormirme sobresaltado. Trabar la puerta del departamento. Despertarme con cada ruidito. Miedo.
¿Cuál es el fin perseguido por los profesionales de la cuestión, verdaderos terroristas, auténticos merecedores del mote tan de moda en estos tiempos de guerra global?
Quebrarnos.
Que el miedo no nos paralice.
Que no logren hacernos creer que ya no hay espacio para ese juego que nos hace felices.
Quién sabe, capaz que este país no estuvo hecho porque sí

Canción de Alicia en el país
Charly García

Quién sabe Alicia éste país
no estuvo hecho porque sí.
Te vas a ir, vas a salir
pero te quedas,
¿dónde más vas a ir?

Y es que aquí, sabes
el trabalenguas trabalenguas
el asesino te asesina
y es mucho para ti.
Se acabó ese juego que te hacía feliz.

No cuentes lo que viste en los jardines, el sueño acabó.
Ya no hay morsas ni tortugas
Un río de cabezas aplastadas por el mismo pie
juegan cricket bajo la luna
Estamos en la tierra de nadie, pero es mía
Los inocentes son los culpables, dice su señoría,
el Rey de espadas.

No cuentes lo que hay detrás de aquel espejo,
no tendrás poder
ni abogados, ni testigos.
Enciende los candiles que los brujos
piensan en volver
a nublarnos el camino.
Estamos en la tierra de todos, en la vida.
Sobre el pasado y sobre el futuro,
ruinas sobre ruinas,
querida Alicia.

Se acabó ese juego que te hacía feliz.