22 noviembre 2006

Llamen a Bruce, que chocan los planetas

Según estiman expertos de la NASA, un asteroide podría chocar contra la tierra en 2029. El impacto provocaría el efecto de 20 mil bombas atómicas. Para evitarlo planean enviar un astronauta al cuerpo celeste. Como lo que hizo Bruce Wilis en Armagedon. Pero entre realidad y ficción existe una distancia insalvable, y lo dice alguien que no aprende a dejar de sorprenderse ante semejante evidencia. En este caso, no existe nave capaz de semejante viaje. Detallecito


Dicen que la realidad supera a la ficción. En este caso, al menos, la ficción inspira un principio de solución ante un hecho que si bien se aclara como eventual, preocupa a la NASA desde hace unos cuantos años: la posibilidad de que el asteroide Apophis impacte el planeta Tierra.

El asteroide, de trescientos metros de diámetro, colisionaría contra nuestro planeta entre 2029 y 2036. Aunque, en pos de no generar pánico con tanto tiempo de anticipación, los científicos de la NASA estiman esa posibilidad en una entre 300. Eso sí, pronostican que, de ocurrir, originaría una catástrofe mayor que el tsunami (ola gigantesca) que asoló el sureste asiático en diciembre de 2004.

A fin de evitar el posible encuentro se evalúan varias posibilidades. La que se conoció en las últimas horas fue extraida del argumento del filme Armagedon: enviar un equipo sofisticado para recoger información vital que les ayude a descubrir cómo desviar o destruir la gran roca.

Pero para realizar esa acción, similar a la que encabezó Bruce Wilis en la película, hay al menos dos inconvientes. Uno, parece inasalvable. No existe ninguna nave capaz de llevar a un astronauta hasta el asteroide. (?)

El otro problema, no menor, se presentaría en caso de que se decida destruir a Apophis. Podría crear una lluvia de asteroides más pequeños que saldrían disparados como misiles sin desviar mucho su ruta.

Si el proyecto de los científicos de la Nasa no prospera, el asteroide pasará muy cerca de la Tierra dentro de no mucho tiempo. El cuerpo celeste se mueve siguiendo una órbita alrededor del Sol, y se calcula que en 23 y 30 años pasará a unos 40.000 kilómetros de la Tierra. Una distancia cercana en términos astronómicos, si se tiene en cuenta que entre la Tierra y la Luna hay 385.000 kilómetros, casi diez veces más.

Mientras siguen las cavilaciones de los expertos, Apophis sigue su marcha hacia la Tierra. Y, como quizá haya advertido algún atento a nimiedades por el estilo, el campeón anda con miedo de pegar, no se quiere romper las manos distraído en universos paralelos. Así que les debo el consejo obvio, bien bolillero, de qué sería conveniente hacer, sin perder más tiempo, de acá a 2029. Miren que el tiempo pasa volando.