27 marzo 2007


Día 8
Mitad del tratamiento. El día bisgra, algo así como el miércoles del nódulo. Cita con la foniatra. Desde hoy puedo hablar. Bah, es un decir. Técnicamente es un susurro, "como aire que pasa", para explicarlo con las palabras de la profesional que se pusodelospelos cuando carraspee. Para mucho no me sirve el susurro. Y encima me fui con un sabor amargo, sabiendo que el retorno al aire de la radio va a ser más largo de lo que creí en un principio. Después del tratamiento, reeducación. Y de a poco. En fin.


La TV, sin sonido, me acompaña en una de esas noches que aunque estoy rodeado de afectos, no puedo sacudirme al fantasma. De fondo suenan Las Pelotas, antes pasaron Los Piojos y la piel de gallina con Yira Yira, y la gola de Omar Mollo. Y sí, en noches como estas están secas las pilas de todos los timbres.
La pantalla me escupe un Jaime Baily entrevistando a Nacha Guevara, más joven que cuando estaba vieja hace unos veinte años. Marcelo Polino que es como Baily, pero criollo y un toque más frívolo. Graña hace "sueños de libertad" desde una cárcel y se muestra confianzudo con los presos que relojean la cámara, esa Santidad de estos aciagos días de marzo del año crisitano de 2001.
Mi viejo y mis hijas hablan de la selva y discuten sobre quién es el Rey. Mirando la escena desde afuera, me acuerdo de Fantasma, la canción de Arbol.
No sé si vas a venir o no, y eso dispara un toque más la desesperación.
El ojo idiota incita a mandar sms. La ilusión de estar adentro de la caja boba. Tengo que estar ahí. Y para ello, ella se abre a todas las tecnologías. Estar para pertenecer, sería uno de los motores de esta nueva era de la boludez, a diferencia de la anterior en la que había que tener para pertenecer.
Blancanieves + 7 en vivo mientras Graciela Dadivenko entrevista a no sé quien con su guitarra. Fichas atrasadas que no paran de caer y voltear piezas como en esos dominós gigantes que se veían en programas tipo "Mundo insólito"... pienso que si pudiera hablar la llamaría para pedirle perdón por tantas mañanas en las que fue chiste obligado en El Bolillero, ya sea por su apellido similar al del tenista o por sus jeans tan característicos. (En una mano Salmón, vendría a ser algo así como mi Víctor Sueyro). Cíclope de cristal. ¡Uh! Soledad todavía revolea el poncho y la tiene al lado a la hermana. Pobre, nunca tendrá nombre. Siempre será La Hermana de Soledad. Claro, cada vez que ésta la suba al escenario, que si no, podrá ir hacer las compras tranquila como cualquier hijo de vecino, que ningún fan le va a interrumpir el paso.
¿Bilardo con zapatos de Ricky Sarkany mirando un partido de fútbol con los pibes de Gran Hermano? ¿A uno de los que echaron de la casa lo mandan a la versión brasileña del reality? ¿Orwell obligado a vivir el resto de sus días viajando de versión en versión de lo que su imaginación proyectó en 1948?
Off