Ojo. Te miran. Nos miran. Saben lo que hacemos. Lo que hicimos queda registrado.A la ciencia ficción le dejaron los próximos quince minutos para que proyecte cómo será cuando se sepa lo que estamos por hacer.
La distopía le birla las últimas pelusas en los raídos bolsillos de lo que alguna vez fue utopía.
La Torre de Londres será equipada con cámaras con altavoces. Además de filmar, la policía podrá dar órdenes y advertencias. Los aparatos ya fueron probados, y según las autoridades birtánicas ayudaron a prevenir crímenes y daños en los edificios.
Allí, en la ciudad en la que George Orwell proyectó 1984, una nueva tecnología invocando el santo y seña de la Madre Seguridad empuja el límite de lo privado.
Las calles en la que Winston comenzaba a amasar su odio contra el Gran Hermano (que todo lo ve), son hoy las más vigiladas del mundo. Con un promedio de una cámara cada 14 personas, existe la probabilidad de que un individuo pueda ser captado 300 veces al día.
Y esa sensación que comienza a insinuarse (que fue una de las causas que llevaron a Julia y a Winston a creer que podía respirarse otro aire) responde sólo al sistema de cámaras de video.
Se estima que los datos de todo adulto que trabaja en Gran Bretaña están almacenados en 700 bases de datos del reino.
El año pasado, un estudio publicado por Surveillance Society estableció que en 2016 la población será escaneada cuando entra a un negocio, los padres podrán monitorear a sus hijos en el colegio mediante cartas electrónicas y ofertas de trabajo serán negadas a ciertos solicitantes por considerarlos un riesgo de salud.
¿Los primeros pasos en el laberinto que llevaron a...
"Nosotros somos los muertos -dijo Winston.
-Nosotros somos los muertos -repitió Julia con obediencia escolar.
-Ustedes son los muertos -dijo una voz de hierro tras ellos.
Winston y Julia se separaron con un violento sobresalto. A Winston parecían habérsele helado las entrañas y, mirando a Julia, observó que se le habían abierto los ojos desmesuradamente y que había empalidecido hasta adquirir su cara un color amarillo lechoso. La mancha del colorete en las mejillas se destacaba violentamente como si fueran parches sobre la piel.
-Ustedes son los muertos -repitió la voz de hierro.
-Ha sido detrás del cuadro -murmuró Julia.
-Ha sido detrás del cuadro -repitió la voz-. Quedénse exactamente donde están. No hagán ningún movimiento hasta que se los ordene.".
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