Día 10
Y no habría porque andar queriendo cambiar de amuletos o repasando la secuencia una y otra vez, minuciosamente, en busca del momento exacto en que la taba se dio vuelta.
Lo del caño parecía fácil. Sólo había que comprar uno nuevo y cambiarlo. Y con ese cometido salió el encargado, llamemosle Carlos.
Cuando volvió seguía lloviendo. Aunque en realidad no sé a ciencia cierta cuándo fue que empezó a llover, pero queda la sensación de que eso ocurrió unas cuantas vidas atrás.
Sin poder fumar y encima con la fucking dieta sin infusiones ni harinas, lo único que puedo hacer es asaltar la heladera en busca de frutas varias. En una de esas incursiones estaba cuando me sorprendió una puteada de Carlos, digna de ser cronometrada. Al rosario de epítetos le siguió un chorro de agua, como esos que tiran los bomberos en la cancha cuando hace calor.
"Se rompió el chicote", dijo. De allí en más el, para mí, neologismo "chicote" sería pronunciado unas tres veces más, cada vez que se rompía uno nuevo.
Resulta que el tal chicote, que, creí entender, viene a ser algo así como la pieza que une al flexible con el caño de la pared, además de romperse, demostraba que su punto de unión con el ya nombrado flexible, o sea el caño de la pared, ya había transitando sus últimos instantes de vida útil.
Cada vez que Carlos apretaba el chicote en cuestión, un pedazo de caño menos.
A romper la pared. Desde el calefón hasta el bajo mesada, "así la unión la hacemos ahí y listo", explicó.
A los monorrítmicos mazazos consiguientes, se le sumó la contaminación visual casuada por la superpoblación de escombros mezclados en agua (porque la llave de paso está falseada y siempre "un poco va a caer") y el rastro de Carlos cuando iba en busca de alguna herramienta que le faltaba...
Ya era mediodía. La mañana estaba perdida. Seguía lloviendo y todavía no se vislumbraba solución a lo que empezó como una pérdida de un caño y ya llevaba prácticamente media cocina entre demolida y evacuada.
Pero no había porque intentar descubrir el gualicho.
"Lo vamos a tener que terminar mañana", me dice. A su alrededor, el paisaje recuerda a Bagdad tras la invasión de EEUU en 2003.
04 abril 2007
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